cabaña-alquilar-asturiasCada día es más normal ver cómo aumenta la demanda de cabañas como alternativa a una segunda vivienda o vivienda vacacional.

Las cabañas, además de ser una excelente opción de minicasa para nuestras vacaciones y fines de semana, también nos permiten sacar un rendimiento económico con muchas menos complicaciones que una vivienda convencional.

Una buena técnica es aprovechar nuestra cabaña unas cuantas semanas al año, a ser posible en temporada baja, y dejar la temporada alta para alquilar la casa en esos períodos más rentables para cualquier propietario.

Un consejo importante a la hora de recibir inquilinos alquilados en nuestra cabaña es no realizar todas las transacciones por correo electrónico, fijar una posible fianza o contrato de alquiler con las personas que van a habitar nuestra cabaña… es decir, tomar precauciones ante los posibles desperfectos que nuestros clientes puedan ocasionar. Estos consejos son importantes, ya que la cantidad de propietarios que alquilan su segunda vivienda ha crecido mucho en los últimos años. Podemos ver ejemplos como el de HomeAway, sitio web en el cual se ofrecían unas 50000 segundas viviendas en 2005 y actualmente se pueden encontrar en inventario más de medio millón.

Lo primero que hay que recordar es que los alquileres de casas de vacaciones no son como alojarse en hoteles. Los huéspedes del hotel están rodeados de personal de apoyo, amas de casa, trabajadores de servicio de comida y muchos otros. Si el huésped de la casa de vacaciones no lava los platos o hace las camas, esta tarea no se realizará.

Otra tarea importante del propietario, es asegurarse de que sus inquilinos están ocupados y disfrutan de actividades suficientes durante su estancia. Esto no se debe hacer solamente por satisfacer a nuestros clientes, también está comprobado que un inquilino aburrido es un punto negativo para el cuidado de la casa, ya que el pasar mucho más tiempo en las viviendas hace que se realicen muchas más actividades en ellas: chimeneas, barbacoas… que normalmente llevan a ensuciar mucho más y estropear más el equipamiento de la casa.

Si hacemos todo correctamente y no tenemos la mala suerte de tener unos inquilinos indeseables, alquilar nuestra segunda vivienda puede hacer que incluso aprendamos a disfrutar compartiendo la experiencia de nuestro hogar con otras personas.